Les invitamos a participar en este blog dedicado a mantener la memoria histórica del terrorismo de Sendero Luminoso y el MRTA, al que se sumaron los crímenes cometidos por miembros de las fuerzas del Estado. También tenemos la Biblioteca Virtual de la Verdad y Reconciliación, cuyo contenido sigue creciendo. Al momento hemos registrado mas de 600 de libros, muchos de ellos digitalizados, así como cientos de fotografías, videos y cerca de 2,000 documentos y artículos periodísticos. http://www.verdadyreconciliacionperu.com/home.aspx


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sábado, 1 de julio de 2017

SUCEDIÓ HACE 30 AÑOS.


RECORDAR PARA QUE NO SE REPITA
(Fuente: informe de la CVR)

SUCEDIÓ ESTE MES HACE 30 AÑOS
JULIO 1987

  • En la noche, un corte de fluido eléctrico afectó a Lima y a otras ciudades. Se produjeron varios atentados  en  el  centro de la capital y un coche-bomba estalló cerca de la Plaza de Acho. 
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PARA LEER MÁS entrar en la Biblioteca Virtual de la Verdad y Reconciliación en el Perú  (1980-2000) Tenemos cerca de 600 libros, cerca de 2,000 documentos, y cientos de fotos y videos. La lectura es gratis y no necesita registrase. www.verdadyreconciliacionperu.com

domingo, 1 de enero de 2017

SUCEDIÓ HACE 30 AÑOS. RECORDAR PARA QUE NO SE REPITA

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SUCEDIÓ ESTE MES HACE 30 AÑOS
ENERO 1987

  • Subversivos asesinaron a César López Silva, secretario nacional de Asuntos Profesionales del PAP y miembro del Comité Ejecutivo Nacional.

  • Murieron tres miembros de la guardia civil se encontraban custodiando  la embajada de India. El ataque coincidió con la visita oficial del presidente Alan García realizaba a dicho país. 

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martes, 1 de marzo de 2016

El video del mes: Atentado en la calle Tarata. Recordar para que no se repita


RECORDAR PARA QUE NO SE REPITA
EL VIDEO DEL MES

(Sobre la imagen pulsar Ctrl + clic para ver el video) 
 
El atentado en Miraflores de 1992 consistió en la explosión de un coche bomba en la cuadra 2 de la calle Tarata, en pleno corazón de Miraflores de la ciudad de Lima, Perú realizada el 16 de julio de 1992 por Sendero Luminoso, que es un grupo considerado terrorista por el Estado peruano. La explosión fue parte de una campaña mayor de atentados en la ciudad de Lima durante el Conflicto armado interno en el Perú.

El lugar donde ocurrió el hecho es una zona comercial dentro de un distrito de clase media (algunos sectores media-alta) de Lima. Dos vehículos, cada uno equipado con una tonelada de explosivos, explotaron en la mencionada calle a las 9:15 p.m., matando a 25 e hiriendo a unas 200 personas. La onda expansiva destruyó o dañó 183 casas, 400 negocios y 63 automóviles estacionados. El atentado fue el comienzo de una serie de ataques senderistas contra el Estado peruano de una semana de duración, que en total causaron 40 muertes y tuvieron en zozobra a la capital
Link
http://www.youtube.com/watch?v=sMnSCGQ29Sw&feature=player_embedded


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jueves, 1 de mayo de 2014

LA FOTO DEL MES DE MAYO, EL ATENTADO EN SAN MARTÍN DE PORRES


RECORDAR PARA QUE NO SE REPITA.



YUYANAPAC.

Banco de imágenes de la Comisión de la Verdad y Reconciliación.




Titulo  :           ATENTADO CONTRA LA MUNICIPALIDAD DE SAN MARTÍN DE PORRES, San Martín de Porres, Lima |980
Autor   :           Hugo Valdez. Diario Ojo.

Oficinas de la Municipalidad del distrito San Martín de Porres, Lima, después de un atentado con una bomba incendiaria provocado por un grupo de senderistas. En el lugar se encontraron volantes del Movimiento de Obreros y Trabajadores Clasistas, MOTC, que exaltaban al Partido Comunista del Perú como la organización que dio inicio a la “lucha armada”.

                                                                                                            

viernes, 7 de febrero de 2014

EL LIBRO RECOMENDADO PARA FEBRERO: VIOLENCIA SEXUAL ANTES, DURANTE Y DESPUÉS DEL CONFLICTO ARMADO



Reflexiones sobre el marco jurídico sobre la violencia sexual antes, durante y después del conflicto armado interno peruano.

Autor:             PORTAL, Diana; VALDEZ, Flor María
Editorial: Demus, Estudio para la Defensa de los Derechos de la Mujer.  2006. 86 paginas
Resumen:
La  hipótesis de las autoras es que la violencia sexual durante conflicto armado es una de entre muchas historias de violencia que sufren las mujeres en periodos anteriores y posteriores al conflicto.

La violencia sexual en conflicto armado, entonces, no es simplemente una violación de derechos humanos, ni el punto de partida de una serie de conductas violentas hacia las mujeres. Ésta es consecuencia de prácticas discriminatorias que las excluyen del sistema, y que son avaladas por el Estado al no cumplir, por acción u omisión, con su obligación de actuar con debida diligencia. En consecuencia, el contexto de conflicto no solo recrudece la situación de marginación de las mujeres, sino que la perpetúa hacia futuro si es que no existen mecanismos eficaces para obtener justicia y reparación para las víctimas.

El presente estudio pretende ser un punto de partida para discutir las cuestiones arriba expuestas, y servir de base para el trabajo legal que realizamos en Manta. Si bien está basado en normativa y jurisprudencia, tanto nacional como internacional, tiene un enfoque multidisciplinario que permite leer e interpretar estos textos a la luz de las necesidades de las víctimas de violencia sexual, su familia y su entorno social. Por ello es que consideramos importante convocar a un conjunto de profesionales desde las carreras del derecho, la psicología y la sociología para debatir en conjunto este tema, comparando diversas experiencias latinoamericanas como las de Guatemala y Colombia. Ello nos fue muy útil no solo para establecer un contexto a nivel latinoamericano, sino también para resaltar en qué aspectos son afectadas las vidas de las mujeres víctimas, desde una visión regional
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Para ver más libros entrar en Biblioteca del Genocidio en Ayacucho www.genocidioayacucho.com

martes, 5 de noviembre de 2013

EL LIBRO DEL MES DE NOVIEMBRE: A NUESTRA COMUNIDAD UNA MAÑANA ENTRARON...



A NUESTRA COMUNIDAD, UNA MAÑANA ENTRARON…
Historias de violencia política en comunidades del Perú
 Autor: Centro Internacional para la Justicia Transicional (ICTJ)
 Editorial: Centro Internacional para la Justicia Transicional (ICTJ), 2011, 80 páginas.



Resumen: Las historias que se presentan a continuación nos hablan de la fuerza de la memoria y de la importancia que la memoria de las comunidades tiene para un proceso de justicia transicional. Ellos nos desafían a entender que la justicia transicional no es sólo algo referido a las instituciones estatales, a los procesos que ocurren en las capitales, o a los grandes procesos judiciales de casos emblemáticos. Es también un deber de justicia, reconocer lo sucedido en el corazón de los conflictos: en las comunidades rurales de la Sierra y de la Amazonía del Perú, así como de las comunidades rurales en los valles de Nepal o en las comunidades del este de Timor Oriental.

Ellas nos obligan a mirar estos procesos no sólo desde la perspectiva de las elites, sino de aquellos que más las sufrieron. Nos obligan también a mirar la recuperación de la democracia y el restablecimiento de la paz no sólo en relación a un determinado periodo de violencia y opresión, sino también a cuestionar las condiciones de marginalidad histórica a la que estas comuni- dades estuvieron sometidas antes del conflicto, y a desafiar las nuevas democracias en su capacidad de escuchar a las personas. Nos invitan, en fin, a mirar estos procesos desde la perspectiva de aquellos que sufrieron la violencia en mayor magnitud, y a tener presente la importancia de la participación de las comunidades en los procesos de verdad, justicia y reparación.

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Para ver más libros entrar en Biblioteca del Genocidio en Ayacucho www.genocidioayacucho.com

EL LIBRO DEL MES DE NOVIEMBRE: A NUESTRA COMUNIDAD UNA MAÑANA ENTRARON...



A NUESTRA COMUNIDAD, UNA MAÑANA ENTRARON…
Historias de violencia política en comunidades del Perú
 Autor: Centro Internacional para la Justicia Transicional (ICTJ)
 Editorial: Centro Internacional para la Justicia Transicional (ICTJ), 2011, 80 páginas.



Resumen: Las historias que se presentan a continuación nos hablan de la fuerza de la memoria y de la importancia que la memoria de las comunidades tiene para un proceso de justicia transicional. Ellos nos desafían a entender que la justicia transicional no es sólo algo referido a las instituciones estatales, a los procesos que ocurren en las capitales, o a los grandes procesos judiciales de casos emblemáticos. Es también un deber de justicia, reconocer lo sucedido en el corazón de los conflictos: en las comunidades rurales de la Sierra y de la Amazonía del Perú, así como de las comunidades rurales en los valles de Nepal o en las comunidades del este de Timor Oriental.

Ellas nos obligan a mirar estos procesos no sólo desde la perspectiva de las elites, sino de aquellos que más las sufrieron. Nos obligan también a mirar la recuperación de la democracia y el restablecimiento de la paz no sólo en relación a un determinado periodo de violencia y opresión, sino también a cuestionar las condiciones de marginalidad histórica a la que estas comuni- dades estuvieron sometidas antes del conflicto, y a desafiar las nuevas democracias en su capacidad de escuchar a las personas. Nos invitan, en fin, a mirar estos procesos desde la perspectiva de aquellos que sufrieron la violencia en mayor magnitud, y a tener presente la importancia de la participación de las comunidades en los procesos de verdad, justicia y reparación.

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miércoles, 21 de diciembre de 2011

ES NAVIDAD Y LOS SEGUIMOS ESPERANDO

En esta época del año donde reina la alegría y felicidad, hay decenas de miles de hogares donde la ausencia de los seres queridos entristecen cualquier celebración, más aún en hogares donde viudas, hijos, hermanos y padres desconocen la suerte que corrieron sus parientes desaparecidos durante los años de terrorismo y la represión despiadada de algunos miembros de las fuerzas del Estado. ¿Qué habrá sido de ellos? ¿Dónde están sus cuerpos? Este video relata algunos testimonios de nuestros compatriotas a quienes no queremos ni podemos dejarlos solos con su dolor.



http://www.youtube.com/watch?v=08S2iT96xAM

lunes, 10 de enero de 2011

VIDEOS INDISPENSABLES SOBRE EL TERRORISMO Y LA REPRESIÓN CRIMINAL DEL ESTADO

Estos 3 videos son parte de los 296 que tenemos disponibles en nuestra Biblioteca Virtual del Genocidio en Ayacucho. Ver lista y descripción: http://genocidioayacucho.com/videos/videosListado.aspx
Para cualquier consulta sobre nuestra biblioteca escribir a info@genocidioayacucho.com

domingo, 7 de marzo de 2010

CONDICIONES FAVORABLES PARA LA RENCONCILIACIÓN ENTRE EL ESTADO Y AYACUCHO

Factores históricos favorables.
No pueden darse condiciones más favorables para reconciliar al Estado con una sociedad afectada por el genocidio como las que ofrece la serranía del Perú, y en especial Ayacucho, escenario principal de las desgracias ocurridas durante 1980 y 2000.
Los sentimientos de desconfianza, rencor, malestar, desengaño, frustración y hasta rabia que tienen ahora muchos ayacuchanos hacia el Estado y sus representantes visibles como son las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional y los jueces, es algo relativamente nuevo. Hasta 1980, pocos departamentos del Perú podrían superar a Ayacucho en su admiración al Ejército. Razones no les faltaban: allí se libró la batalla que acabó con tres siglos de colonialismo español. Fueron guerrilleros ayacuchanos quienes habían acosado antes a las fuerzas realistas llevándolas a un agotamiento psíquico y físico; también fueron ayacuchanos los que más bajas sufrieron en la batalla del 9 de diciembre de 1824. Esto lo saben y sienten todos los ayacuchanos. El monumento a Sucre preside la Plaza de Armas de su capital. A pocos minutos de allí queda la Pampa de la Quinua, lugar de la batalla convertida en centro de peregrinación de visitantes que desean sentir la misma fuerza telúrica que sintieron los patriotas que independizaron el Perú y América en un acto bélico conocido en el mundo entero. De aquella época son dos héroes ayacuchanos que pasaron a la historia de nuestra Independencia: uno es Basilio Auqui el jefe de los Morochucos, jinetes de gran maestría y porte que mantuvieron en jaque a la flor y nata de la caballería española. La otra fue la valiente señora María Parado de Bellido, que prefirió ser fusilada antes que desvelar las conspiraciones patriotas.

En 1879, cuando la libertad del Perú volvió a estar en peligro, fue el Mariscal Andrés Avelino Cáceres quien se refugió en su tierra, Ayacucho, para rearmarse de soldados, moral y fe antes de lanzar una contraofensiva que acabó con la invasión chilena. El Mariscal Cáceres, ayacuchano de pura cepa, tenía el orgullo de ser descendiente de la princesa incaica Catalina Wanka y también de ser quechua hablante, guitarrista y buen cantor, además de galante, ameno y cariñoso. Cáceres no fue solamente un militar valiente y osado, también logró destacar en el campo político, habiendo sido elegido dos veces presidente del Perú.
Estas historias y muchas más han hecho que los ayacuchanos albergaran una inusitada lealtad al país a pesar del enorme abandono con el que fueron pagados. Olvidados por el Estado, unos fueron explotados por los señores “mistis” y otros malvivieron en sus comunidades indígenas, pero a pesar de ello todos se sentían orgullosos de ser peruanos y por eso se presentaban como voluntarios para servir en el Ejército y en la entonces Guardia Civil. Esto lo sé bien, mi padre, tres de sus hermanos, y muchos de sus primos, los Sierralta Morote, ingresaron a las escuelas militares ocupando algunos los más altos rangos de la jerarquía militar. He sido testigo el amor que tenía mi familia paterna por el quechua, idioma que practicaban con orgullo y alegría en cada oportunidad que tenían. Y también del respeto y cariño con el que trataban a sus paisanos, en especial a los ayacuchanos menos favorecidos, aquellos que llegaban a Lima a trabajar en tareas humildes.
Todos los ayacuchanos, no importando el color de su piel, se sienten hermanos, solidarios con los desfavorecidos. Y ahora hermanados en el dolor de haber visto que los monstruos terroristas y algunos miembros de las fuerzas del Estado asesinaron, torturaron, violaron, y forzaron a emigrar a miles de sus paisanos.

Carácter del ayacuchano
El ayacuchano es por naturaleza conservador. Le gusta más el orden social que el progreso material. A pesar de la desidia estatal sus centenarias comunidades indígenas han sobrevivido gracias a la obediencia a sus líderes, a sus costumbres, al orgullo que tienen de sentirse independientes. Ser ayacuchano es una manera de entender la vida. La naturaleza son ellos, y ellos naturaleza. Los cerros, rios, cosechas, animales, y ellos mismos son un todo.
Esta comprensión de su destino les permite también entender que se necesita una autoridad para el cuidado del orden de su provincia, jueces para dirimir problemas de tierras, una iglesia que los encamine a Dios. Esta manera de pensar y ser se manifiesta en su amor al quechua, a su música, en especial a la guitarra, y a su comida.
Pobres pero orgullosos, alegres y solidarios, cariño a su familia y a su entorno, son algunas cualidades del ayacuchano.

La pesadilla.
En este ambiente de cierta resignación y alegría con su suerte, pero sin rencor contra nadie, los ayacuchanos vivimos varios siglos. De pronto aparecieron unos jóvenes armados que no conocíamos y que sin respetar la opinión de nuestros mayores, nos incitaron a levantarnos contra el Estado, no aceptamos y mataron a nuestras autoridades y a muchos de nuestros paisanos. Después vinieron las fuerzas del Estado que enviaron de Lima, no hablaban nuestra lengua, algunos decían que eran marinos, nos trataron mal, creían que todos éramos terroristas, se llevaron a nuestra gente y los asesinaron. ¿Dónde quedó el orden? ¿Dónde la justicia? ¿Por qué no comprenden lo que digo? ¿Por qué me veo forzado a dejar mis tierras y emigrar a una miserable barriada de Lima? ¿Por qué la iglesia católica no escucha mis quejas?
Centenas de miles de ayacuchanos siguen haciendo estas preguntas y nadie les da una respuesta.

Situación actual
Los terroristas que iniciaron el genocidio están presos. Los militares responsables de lo mismo siguen libres. El Estado no hace nada. Nadie nos escucha, parece que quieren hacernos creer que aquí no pasó nada, que las Fuerzas del Estado no asesinaron a nadie, ni torturaron, ni violaron. ¿Dónde estoy? ¿Quién soy? ¿Dónde está mi cerro, dónde mi esposo, dónde mis hijos? No puedo respetar a una autoridad que no solo no escucha sino que oculta y protege a mis ofensores. Y que fácil sería que el Estado reconociese su culpa y pidiese perdón.
...
Seguiremos hablando sobre las bases para una reconciliación verdadera y perdurable.

HM

lunes, 15 de febrero de 2010

¿GENOCIDIO O "VÍCTIMAS DEL CONFLICTO ARMADO"?

Llamar genocidio a lo ocurrido en el Perú entre 1980 y 2000 no es política ni socialmente correcto. Comprendemos que los organismos del Estado eviten este término ya que en parte fueron responsables de ello. Pero lo llamativo es que ninguna ONG o institución privada tampoco usa esta palabra, parece que se autocensurasen en aras de una mal entendida “armonía social”. Hasta la CVR, con todo el valor y sapiencia de sus miembros, prefirió usar el inocuo término “conflicto armado”.
Realmente no debería sorprendernos, una de las características de nuestra sociedad es no llamar a las cosas por su nombre. Parece estar enraizado en nuestros genes evitar la confrontación, la discusión abierta, guardar las formas para no herir susceptibilidades, aunque la verdad es que, lo que en otras partes se llama hipocresía, nos ha sido impuesto o promovido por los que ejercen el poder y el mando. Ellos sí pueden decir lo que sea, ellos sí pueden insultar, agredir, explotar, abusar, mentir; el resto tiene que comportarse bien y agachar la cabeza. No hay que provocar a las autoridades, no hay que ganarse pleitos ajenos, no hay que protestar.
Personas que conocen bien lo sucedido justifican la omisión de calificar como genocidio la muerte de 70,000 personas porque, dicen con empaque, habría problemas desde el punto de vista jurídico. No se obtendrían pruebas suficientes para que un juez acusara de genocidio a los terroristas que llevaron una campaña de aniquilación a todos los que se opusieran a sus deseos. Menos sería posible acusar a los miembros de las Fuerzas Armadas que asesinaron niños, mujeres y ancianos. Y como eso es difícil de probar, no lo llamemos genocidio, mejor llamémoslo “víctimas del conflicto armado”. Pero uno se pregunta ¿quién tiene que sustentar la acusación? ¿La CVR ya desaparecida cuyas funciones no incluía tal prerrogativa o el fiscal del Poder Judicial? ¿No hay un Baltasar Garzón peruano que tenga el coraje y valor de acusar de genocidio a los que los cometieron? ¿No hay un solo justo en el Poder Judicial del Perú? Sí que los hay, son muchos, pero están amordazados por el Estado y no han podido actuar bajo pena de terminar expulsados como ha sucedido con los pocos que lo intentaron.
Hagamos un alto para reflexionar sobre lo que significa Genocidio. Según la Resolución de la Asamblea General de la ONU del 9 de diciembre de 1948 genocidio son los crímenes cometidos con “la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso”. Además de matar la ONU también menciona como genocidio “la lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo”. ¿No fue eso lo que sucedió en el Perú, especialmente en Ayacucho donde asesinaron a miles de inocentes porque eran indígenas, quechua hablantes, y no podían defenderse? Si eso no fue genocidio ¿qué fue?, ¿un accidente? ¿Se puede llamar “daños colaterales” a las 70,000 víctimas? ¿Sucedió que esos indígenas paseaban por allí y quedaron atrapados entre dos fuegos? ¿No fue acaso que los senderistas entraron en poblaciones, sacaron a los humildes habitantes de sus casas y asesinaron a muchos inocentes para amedrentar a los otros? ¿No fue acaso que los militares en vez de dar protección a los pobladores los asesinaron y enterraron en fosas clandestinas? ¿No fue acaso que todo indígena era sospechoso de colaborar con los enemigos, siendo estos a veces terroristas y otros militares? ¿No asesinaron a personas para apropiarse de su ganado y de sus miserables cosechas? ¿Acaso no violaron a miles de mujeres para vejarlas y desmoralizarlas? ¿Cómo se denomina todo eso?, ¿"víctimas del conflicto armado” o genocidio en toda regla?
Por respeto a la verdad y sobre todo a las víctimas debemos llamarlo como lo que realmente fue: ¡GENOCIDIO! ¡GENOCIDIO! ¡GENOCIDIO!

lunes, 8 de febrero de 2010

"ESTADO DE MIEDO". EL SECRETO MEJOR GUARDADO

LA MALA NOTICIA
Por increíble que parezca, una de los mejores y más impactantes documentales sobre el Perú ha pasado prácticamente inadvertido por el público. ESTADO DE MIEDO, subtitulada “La verdad del terrorismo”, fue producido por “Skylight Pictures” de Estados Unidos y “Toronja Comunicación Integral del Perú”. El documental trata con seriedad, arte y sofisticada técnica los acontecimientos ocurridos durante los crueles años de terrorismo que sufrió el Perú. La Fundación Ford auspició su traducción al quechua y la producción de 200 copias que fueron distribuidas entre organizaciones educativas.
Esta estupenda película fue seleccionada para participar en cuatro festivales de cine, y ganó el premio al “Mejor Reportaje sobre América Latina” otorgado por Overseas Press Club en 2006.
En ESTADO DE MIEDO participan desinteresadamente intelectuales, políticos junto con los testimonios de muchas víctimas. Quizá el principal valor de esta película resida en el guión siempre veraz y objetivo, a la vez que atractivo y dinámico. El espectador se queda enganchado desde el primer hasta el último minuto.
Desgraciadamente, y a pesar de los esfuerzos hechos por la Defensoría del Pueblo y la Coordinadora Nacional de los Derechos Humanos, ESTADO DE MIEDO no ha llegado a los hogares del Perú. La televisión, pública y privada, la ha ninguneado olímpicamente. Esta película sólo se exhibió tres veces en Huamanga, dos días en Lima y una vez en Huanta, Abancay, Soccos y Lucanamarca. Una cosa muy diferente pasó en el exterior, ya que el documental de Pamela Yates no sólo se estrenó oficialmente en la ciudad de Nueva York en el año 2005, sino que desde allí inició un circuito de proyecciones por 156 países, y en versiones traducidas hasta en 48 idiomas.
En una rápida encuesta realizada en nuestro entorno, ninguna persona la había visto y ni siquiera había oído hablar del mejor documental hecho sobre la violencia que azotó al Perú en los años ochenta y noventa. Realmente no debería sorprendernos, era de esperar el secretismo al que fue recluido ESTADO DE MIEDO, primero por el  gobierno del "felipillo" Alejandro Toledo y después por  el de Alan García y su vicepresidente Luis Giampetri, ambos acusados por las matanzas de los penales de El Frontón y Lurigancho, y su ministro de Defensa Rafael Rey, reaccionario a ultranza, negacionista y promotor del olvido a las víctimas.
Dato importante: para sacarle jugo a ESTADO DE MIEDO, los productores han realizado un documental de acompañamiento titulado MÁS ALLÁ DEL ESTADO DEL MIEDO que sirve como guía pedagógica y ofrece información adicional, incluyendo la exposición de las impactanes fotografías de Vera Lentz.

LA BUENA NOTICIA
Ahora puede ver ESTADO DE MIEDO en la Biblioteca del Genocidio en Ayacucho.
O, si lo prefiere, haga clic aquí y siga las instrucciones: http://www.megavideo.com/?v=9L268XPK
El mejor gesto de protesta contra el olvido de las víctimas es ver este documental y recomendarlo a sus amigos y familiares.
Gracias en nombre de ellos.
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FICHA TÉCNICA
ESTADO DE MIEDO (La verdad del terrorismo)

DIRECTORA: Pamela Yates
GUIÓN: Pamela Yates, Paco de Onís, Peter Kinoy
COMENTARIOS DE: Carlos Iván Degregori, Sofía Macher, Beatriz Alva Hart.
TESTIMONIOS DE: Ramiro Niño de Guzmán, Nelida Oré, Carlos Sánchez, Fany Palomino, Vera Lentz, Bernavides Cuevas, Luzmila Chiricente, Benedicto Jiménez, Magdalena Monteza, José Viscarra, Sofía Macher y Beatriz Alva Hart.
MÚSICA: Tito La Rosa and Tavo Castillo
TRADUCCIÓN, NARRACIÓN Y VOCES EN QUECHUA: Julián Aguilar Vásquez, Silvia Arroyo Valencia, Carlos Falconí Aramburu, Miriam Carbajal Aguilar
AÑO: 2005
DURACIÓN: 94 minutos

Un avance del documental:

lunes, 25 de enero de 2010

¡SEGUIMOS CRECIENDO!

¡SEGUIMOS CRECIENDO! Los Fondos a la fecha de la Biblioteca Virtual del Genocidio en Ayacucho contienen: 500 libros; 600 artículos; 250 videos y películas; 300 fotografías. Todo clasificado por temas, autores, títulos. Es gratuito y muy fácil de usar. Visítanos. Te esperamos.
http://www.genocidioayacucho.com/
26 de enero de 2010

jueves, 14 de enero de 2010

EL PELIGRO DEL MUSEO DE LA MEMORIA

El futuro Museo de la Memoria corre un grave peligro. No es a causa de la oposición encabezada por un elemento impresentable como el ministro de Defensa, Rafael Rey, que se opuso a su creación porque ve en él un movimiento de la izquierda “caviar” que desea enlodar a la Fuerzas Armadas y socavar el gobierno constitucional. Esa acusación es tan descabellada que da vergüenza rebatirla, más aún cuando el presidente de dicho museo es Vargas Llosa cuyas ideas de derecha acérrima son conocidas por todos.
Tampoco la amenaza proviene de aquellos que ven en cualquier manifestación que reivindique a los indígenas un peligro a su status privilegiado frente a los “cholos de mierda”. No, un museo en Miraflores no será nunca un centro de peregrinación que subvierta las desigualdades de nuestro país y que por eso sea alguna vez clausurado.
Igualmente el museo no representa un peligro para la cúpula militar que con cierta mesura se opuso a su construcción por temor a mostrar abiertamente el deseo de indulto. Parece que los altos mandos lo han aceptado como un mal inevitable y se conforman con poner un monumento en honor a las víctimas de las fuerzas del Estado. Honor por cierto muy merecido y necesario.
Por otro lado el riesgo de fracaso del museo no provendrá de ninguna manera por el contenido del museo, ya que el Dr. Salomón Lerner, pieza clave de la directiva, sabe lo que debe exponerse y el servicio que debe prestar.
¿Entonces en qué radica el posible fracaso de un proyecto que ha luchado por convertirse en realidad? La respuesta es evidente: tanto los que han estado a favor como los que han estado en contra creen que el museo es el final de un largo proceso. Una meta. Un triunfo sobre la desidia de la sociedad y el temor culposo del gobierno. Existe pues un sentimiento generalizado que su inauguración va a satisfacer a todos, que terminará con los reclamos interminables de las víctimas, y no solo eso, sino que servirá para recordar esos dolorosos hechos a fin de que no vuelvan a repetirse. Ya veo su inauguración: grandes discursos de autocomplacencia, ¡Miren qué bueno es el gobierno que ha cedido a la presiones! ¡Admiren el buen trabajo que ha hecho el comité directivo! ¡Por fin se ha hecho justicia! ¡Hemos dado un gran paso hacia la reconciliación nacional! ¡Brindemos por un Perú unido! Unas rondas de pisco sauer y como siempre bombos, platillos y frivolidad.
La realidad es otra. Precisamente el peligro radica en que se crea que el museo servirá para evitar nuevas masacres. Al terminar la Primera Guerra Mundial todos decían NUNCA MÁS, y dos décadas más tarde el exterminio fue peor. La verdad es que recordar no evita la repetición de los hechos a no ser que haya justicia, reparaciones y eliminación de las causas que ocasionaron el genocidio o conflicto u holocausto, como ustedes quieran llamarlo, y que en nuestro caso ocasionó 70,000 muertos e innumerables violaciones y torturas.
La justicia no la hemos logrado. Peor, ha retrocedido durante el gobierno de Alan García. Los miembros de las FF AA que causaron horribles masacres siguen protegidos por el Estado. No conocemos la verdad de los hechos, no sabemos cómo pasó ni quiénes participaron. ¿Qué vamos a recordar sin saber la verdad? ¿La foto de una víctima? Por favor, hagamos un esfuerzo de seriedad por una vez en la vida. Ni las fotos, ni los videos, ni las grabaciones de testigos sirven para consolar a los deudos si no se conoce la verdad. Y conociéndola que se identifique a los asesinos y la justicia los ponga a buen recaudo, igual que a los terroristas que causaron todavía mayores dolores.
En cuanto a las reparaciones, tampoco éstas han llegado a las víctimas a pesar de las promesas presidenciales. Ni siquiera han dado dinero suficiente para terminar el empadronamiento de las víctimas, es más, este año 2010 el Registro Único de Víctimas ha visto recortado su presupuesto en una tercera parte. Todavía hay decenas de miles de víctimas que no han sido registradas ni lo serán.
Resumiendo: el Museo de la Memoria no debería ser considerado el fin de un triste episodio, sino el comienzo de una campaña para obtener justicia, registro de víctimas, reparaciones y eliminación de las causas subyacentes que fomentaron el genocidio. Sin esa campaña continua el museo servirá solo como eso, como un museo de la Inquisición, como un museo de antropología, se les visita y punto.
Herbert Morote. 15 de enero de 2010


BVGA
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Informe sobre recorte de presupuesto del Consejo de Reparaciones.
Cortesía de lamula.pe